Un Sujeto político negro en construcción

14 de junio de 2020

Cuando se grita la consigna: “Las Vidas Negras Importan”; no se está queriendo decir que las vidas blancas no importan, ni que las vidas del resto de comunidades y pueblos que son víctimas del racismo institucional y social no importan, lo que queremos decir es que hemos visto como a miles de kilómetros se volvía a asesinar a una persona negra: George Floyd. 

Dentro de la necesaria autocrítica que debemos realizar como personas negras, africanas y afrodescendientes que vivimos en España, sobre todo aquellas que no están vinculadas a espacios de activismo negro, sobre el hecho de que salgamos a las calles por la vida de un hermano afroestadounidense y en apoyo del movimiento #BlackLivesMatters, y no salgamos, ni nos organicemos con la misma contundencia cuando un hermano sufre algún tipo de violencia policial en España o cuando se asesina a una líder afrocolombiana o simplemente cuando vemos un ataque neocolonial contra alguno de los países del continente. 

Más allá de esta reflexión, el pasado domingo 7 de junio fue un día histórico para el movimiento antirracista de España y para el movimiento negro, nos pusimos en pie en Bilbao, Zaragoza, Barcelona, Olot, Tarragona, Valencia, Oviedo, Villafranca del Panadés, Murcia, Granollers, Salt, Mallorca, Vitoria, Sitges, Lleida, Madrid y este domingo 14 estaremos en Tenerife, Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura. Esta acción coordinada ha sido gracias al gran trabajo de un grupo de personas negras, africanas y afrodescendientes, en su mayoría mujeres negras, que se autorganizaron en torno a la plataforma Comunidad Negra, Africana y Afrodescendiente en España, para reivindicar la memoria de George Floyd y todas las vidas negras arrebatas por el racismo institucional y social constitutivo de la historia de EE.UU, en apoyo a la comunidad afroestadounidense y, sobre todo, para visibilizar las situaciones de violencia racista que vivimos las personas negras, africanas y afrodescendientes en España. 

Un Sujeto político negro en construcción

Tras el éxito de las manifestaciones, muchas hermanas y hermanos nos compartieron que nunca en sus provincias se había dado una concentración antirracista tan grande, y mucho menos, teniendo las personas negras un papel protagónico en la organización. Y, aunque muchas son las personas de otras comunidades y organizaciones de otras luchas las que salieron a las calles con nosotras y nosotros, pues creen también en una sociedad antirracista, desde un principio quisimos dejar claro que nosotras, las personas negras, africanas y afrodescendientes, seríamos las que tendríamos el papel principal en cada una de las concentraciones. 

Esto último es una cuestión clave para entender lo que está sucediendo. Estamos construyendo un sujeto político negro que garantice la defensa de los derechos colectivos de nuestra comunidad. Este planteamiento no empezó la semana pasada, este es un trabajo que lleva décadas realizándose por parte de un pequeño grupo de personas y organizaciones negras, que, año tras año, buscan hacer incidencia política con el fin de introducir nuestras reivindicaciones en las agendas políticas de este país. 

Las concentraciones de la semana pasada han sido fruto de este trabajo, pero también de las propias resistencias cotidianas de cada una de las personas negras que vivimos en España. Salimos a las calles porque, a pesar de ser una vida negra arrebatada a miles de kilómetros, la sentimos como propia como si hubiera sido el vecino de al lado. Nos llevó a conectarnos con los momentos de nuestras vidas en las que el racismo ha estado presente, nos conectó a un sentimiento de diáspora negra, africana y afrodescendiente que forma parte de nuestra conexión ancestral. 

Ahora, se hace necesario tener una cuestión muy clara: España no está acostumbrada a ver a personas negras, africanas y afrodescendientes autorganizadas. Este país entiende que el racismo no es una cuestión que suceda dentro de sus fronteras, y si sucede son casos puntuales. Se comprende el racismo como algo moral, interpersonal, y no como algo histórico y estructural. ¿Qué quiero decir con esto? Que se entiende el racismo como algo simplemente relacionado con que un día te griten “negro de mierda” cuando vas por la calle o que simplemente una persona haga un comentario racista. Este racismo social no está relacionado con el hecho de que las personas negras tengamos 42 veces más  posibilidades de ser paradas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ni tampoco se relaciona con la exclusión y muerte social a las que son sometidas muchas hermanas y hermanos debido a la Ley de Extranjería, ni se relaciona con una cuestión que parece banal que es el hecho de que muchas de nosotras hayamos pasado por la experiencia de que se nos haya negado entrar a un espacio de ocio. Todas estas cuestiones reflejan que el racismo es una cuestión estructural, que muchas leyes o medidas, directa o indirectamente, nos excluye de diferentes espacios donde se desarrolla la vida social. 

Por esto es tan importante mirar más allá de las concentraciones que se llevaron a cabo en diferentes lugares de España. Debemos ponernos manos a la obra a reforzar las organizaciones existentes y a construir nuevas, con el fin último de potenciar un sujeto político negro que garantice nuestros derechos colectivos. Las manifestaciones y concentraciones se quedan en mero teatro si no tienen como objetivo último cambios estructurales.

Para calmar a parte del progresismo de este país: construir un sujeto político negro no es entrar en una pelea de identidades esencialistas; construir un sujeto político negro es garantizar que el derecho a la vivienda, a la sanidad, al empleo, a la educación, en definitiva, a una vida digna también recaiga a las personas negras, africanas y afrodescendientes que habitamos en España. 

Tras la demostración de fuerza del pasado domingo, nos queda asumir la responsabilidad política con nuestra comunidad. Y esta pasa por formarnos. El enemigo es muy grande. Es todo un sistema que lleva siglos subyugando la vida de las nuestras, por tanto, es necesario hacernos con el mayor número de herramientas para ponerlas al servicio de la defensa de los derechos colectivos de nuestra comunidad. Porque las panteras negras no eran sólo un pelo afro, un peine y una chaqueta negra, también eran escuelas populares, formación política, desayunos comunitarios, clínicas de asistencia sanitaria en los barrios, era compromiso político real con la protección de las vidas de su comunidad.

Por Yeison García

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